sábado, 8 de marzo de 2014

María, mujer

No retomé la escritura en el blog desde las vacaciones pasadas porque me hacía falta detenerme un poco. Ya escribiré acerca del 2013, un año para recordar desde inicios hasta el fin. Pero eso es tema de otra nota. Hoy regresé aquí de diferentes formas: con nuevos pensamientos, un modo de vida alguito más estable y maduro (en la escala de la estabilidad todavía me falta mucho pero me divierto creciendo), gané más experiencia en conocerme y conocer a los demás y, en general, estoy aprendiendo a ver las cosas en profundidad. 

Por eso, no quería mantener las ganas de sentarme a teclear algunas líneas frente al computador y contarles o, en mejor dicho, contarnos sobre este día, día de la mujer. No es coincidencia que vuelva con una nota sobre las mujeres porque desde hace mucho tenía el tema en mente y poco a poco las ideas se han hecho más claras. En especial porque mientras pensaba en la multiplicidad de nuestros rasgos, los detalles de nuestra psicología y todo lo que nos hace únicas; más pensaba en la Virgen María. Y no me van a alcanzar las palabras para referirme a ella, y en ella a la mujer que somos, que podemos alcanzar ser.

Admiro a muchas madres, hijas, amigas, hermanas, abuelitas, vecinas pero a todas ellas las veo también en la persona de María. En su gracia, su calidez, su ternura, su firmeza, su valentía, su humildad o su Amor. ¿Quién si no la Madre de nuestro Señor Jesucristo para referirme a la más bella o la más pura de las mujeres?

María como Hija de Dios[1]



“He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según Tu palabra” (Lucas 1, 38). Con esta aceptación, la Virgen se olvida de sí misma para obedecer la voluntad de Dios y dejarlo obrar con plenitud en su vida. María nos demuestra una fe muy firme y humildad que se resumen en un Sí lleno de Amor. ¡Lo ha dejado todo para que el plan del Padre se cumpla! Ahora su voluntad no es otra que la de Dios, haciéndose más adelante, Madre de Cristo.

La escena de la anunciación es muy dulce, porque en esa sencillez de la Virgen se ve la obediencia de un niño. Una niña que le ha dicho a su Padre que es parte de él y que lo Ama y Él, un Padre que es Amor. Tal gesto, bondad no es más que bello. Se ha fiado en quien es Creador del Universo y no puso algún impedimento que rompa su condición Inmaculada. El Sí de María es el que todo católico debe estar dispuesto a decir y el que como mujeres debemos comprender para sabernos hijas del Amor.

Cuando me cuesta entender y aceptar los designios de la Vida, busco y miro a María. Su espíritu sereno me acompaña, al mismo tiempo que trato de mantener el mío así. Y es gracias a su intercesión ante Jesús, que se logra calmar las tempestades de mi corazón. “Mirarte a ti es sentir a Dios muy cerca de mí”, recita la canción de Romina González justamente[2].

María como Madre de Dios[3]

Continúa la canción, “Mirarte a ti es perder la razón y enloquecerse con tanto Amor, al ver en tus ojos a tu hijo Cristo Jesús”. Es por medio de nuestra Virgencita que ha nacido el Redentor, es ella quien lo ha cargado en brazos de bebé, le ha enseñado el mundo y ha permanecido junto a Él hasta la Cruz. Como madre aún más a Amado y se ha mantenido constante en la fe y la disposición.


Cuánta ilusión debe haber llevado en sus meses de embarazo y cuánto despojo tuvo al visitar a su prima Isabel y atenderla. No se plantó en descansar mientras esperaba al Niño Jesús sino que lo llevó pronto a ver a Juan y a su tía. María como Madre, imaginémosla: preparando los alimentos, cuidando los pasos de su hijo, enseñándole y conociéndole, ahuyentando sus miedos, hablándole de Dios y tanto más. Sabemos también que Jesús nos la dejó por Madre y por tanto no temamos acercarnos a ella. Si no, intentemos mirarla y conocerla, pues nos va a llevar de la mano al encuentro con Jesús, nos protegerá bajo su manto ante las tentaciones y el pecado y nos ayudará a cargar con nuestros sufrimientos. “¡Quien Ama a la Virgen se salva!”.[4]

María como Esposa de Dios Espíritu Santo[5]

“El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios” (Lucas 1, 35). Así, sobre la Virgen se derramó la fuente de vida del Espíritu Santo y es por quien encarna a Cristo.

La obra de Dios se extiende hasta Pentecostés[6] en donde ella es parte de la efusión del fuego del Amor y miembro de la Iglesia en la que es Reina, Madre de Misericordia y Abogada nuestra. Llena de dones, Templo y Sagrario de Dios, María se mantiene orante por los pecadores. Del mismo modo que acompañó a Jesús en todos los momentos de su vida, también lo hace con sus hijos espirituales. “Junto a ti María como un niño quiero estar, tómame en tus brazos guíame en mi caminar. Quiero que me eduques, que me enseñes a rezar, hazme transparente, lléname de paz.”[7] (Letra del P. Mariano de Blas)[8].


María, mujer

Hace algunos días, el 25 de febrero pasado, junto con mi enamorado fuimos a participar de la Misa en la parroquia en la que iniciamos nuestra relación. Aquel día esperaba confesarme para recibir la comunión pero no encontré al sacerdote disponible hasta después de la Misa. Me dirigí hacia confesionario al terminar la ceremonia y encontré a dos personas, una señora y un joven, también deseosos de la reconciliación, esperando. Dijeron que me una a su caminata pues iban de un lado a otro mientras examinaban sus conciencias. Me puse en marcha y luego de un rato, entró la señora. Pasaron algunos minutos y cuando estaba cerca del joven, coincidimos con los pasos, me preguntó si pertenecía a algún grupo de la parroquia. Como participo en otros movimientos, uno en la universidad y otro cerca de ahí, la Milicia de Santa María, mi respuesta fue que no, que lo hacía pero no muy lejos. Hablamos algo de eso y luego fue a la confesión cuando la señora regresó. Ella, quien lucía sencillamente alegre, también quiso conversar mientras aguardábamos, pues el muchacho le habría pedido que lo espere. 
Prontamente se me hizo muy amable y su espíritu ya en paz me contagiaba. Preguntó lo mismo que el joven y luego quiso contarme de su grupo: la RCC o Renovación Carismática Católica. Su semblante cambió a contrariado. Dijo que sentía rechazo hacía su apostolado en ese grupo, dadas las críticas de sus hermanos y miembros de la Iglesia. Al parecer, consideraban que las prácticas de la RCC se asemejaban con las de los grupos separados de la doctrina católica y eso le ponía muy triste. Aunque se mantenía sin dudar que todos somos hijos del Señor y le pertenecemos a Él, por lo tanto no debería haber divisiones. 

Así es como me contó que este movimiento era muy mariano pues imitaban el ejemplo de la Virgen. En esta parte, hubo otro cambio. Su voz sonaba más dulce y sus ojos se veían más despiertos aún, me parecía tan familiar que llegué a encontrarle unas semejanzas a mi madre. Cuando comenzó su relato y me comentó que María había desarrollado 5 roles o dimensiones en su misión y que me los contaría, también yo estaba entusiasmada de escucharla. Tocando el primer dedo de su mano, dijo que uno de sus roles fue el de adoradora. La Virgencita, quien amaba a Dios con toda su vida, era la primera en adorarlo al cumplir la voluntad divina. Luego de sus palabras, me instó a que le pidiese ayuda a María en cualquier problema, que ella siempre nos escucha e intercede. Siguió la enumeración, el segundo dedo de su mano era para el papel de alabadora. Con sus palabras, gestos y pensamientos, no puede ser posible que la Virgen no haya alabado a Dios, incluso en los cuidados de su Hijo a lo largo de su vida. El tercer dedo era para intercesora del que ya había comentado un poquito. Le asentía con la cabeza a todo lo que mencionaba, veía su fervor y quería seguir escuchándola. Otra vez me aseguró que María intercedería en los momentos más difíciles pues no podemos solos. Y eso me ayudó para actualizar mi confianza. El siguiente dedo era el cuarto que refería a la Madre de Dios como sierva. En su servicio lleno de Amor podía olvidarse de sus deseos, confort o cansancio para ayudar a los que lo necesitan. Ejemplo de esto es la Visitación. Narró escenas del camino que tuvo que seguir la Virgen y los servicios cotidianos que le brindó a su prima, muestra de la generosidad de su corazón. 



Ya cuando estaba tocando su último dedo se tardó un poco en decir alguna palabra. Intentaba acordarse la quinta virtud de la misión mariana pero no encontraba la idea. Y a pesar de su esfuerzo no pasó mucho tiempo para que el joven y el sacerdote salieran del confesionario. No pudo decirme la cualidad que faltaba pero prometió hacerlo, la siguiente vez que nos veamos, con una sonrisa. El padre me dijo si podía esperar para confesarme luego de la Misa que seguía, ya era tarde y tenía que comenzar la siguiente celebración. Pensé que sí y aunque, después de todo, no logramos quedarnos hasta el final de la segunda Misa supe que la espera era obra de Dios. Todo lo que me había hablado la señora (lamento no llamarla con su nombre, no puedo recordarlo ahora) me hizo darme cuenta que tenía el deseo de conocer más a María e imitarla. También me enfatizó la oración hacia ella en momentos de duda y crisis en los que me tendería su mano intercesora. Y aunque no se pudo completar las cinco ideas, ahora me animo a terminar esa dimensión virtuosa con la palabra: mujer[9]. Creo que en esta se concentra, en el fondo, el Amor manifestado en: Madurez (dejándose hacer, aceptando), Unidad en cuerpo y alma (coherente), Juventud, Entrega (darse a los demás) y Responsabilidad. (Extraído del Acróstico MUJER, material presentado en el Campamento de Santa María 2012).

Aunque no baste con lo que he podido escribir de nuestra Madrecita, eso me insiste seguir conociéndola y viviendo nuevas experiencias a su lado. Como estrella que guía el sendero, no solo le pido que me acompañe en el caminar sino que me enseñe a hacerlo para no dejar de Amar a Dios. “María dame un poco de tu serenidad, un poco de tu paciencia, un poco de tu fidelidad. María enciende mi fuego, enciéndeme con tu luz. Yo quiero arder por Cristo con el fervor que tienes tú”. 


Quiero ir contigo a Jesús. 



[1] Más información acerca de la Virgen María en la web de EWTN (https://www.ewtn.com/faith/teachings/maryb1.htm)
[3] Si quieres encontrar información de la celebración de María como madre de Dios, entra a: http://es.catholic.net/celebraciones/120/302/articulo.php?id=1828
[4] Acerca de la Virgen del Carmen y el escapulario: http://www.es.catholic.net/aprendeaorar/32/399/articulo.php?id=4407
[5] El Catecismo de la Iglesia Católica aclara este punto y otros acerca de la Virgen, en: http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p1s2a3p2_sp.html
[6] Sobre la Virgen María y el Espíritu Santo, encuentra mayores detalles en la web de Aciprensa (http://www.aciprensa.com/fiestas/presentacion/catequesis98.htm)
[7] Si quieres escuchar la canción Junto a ti María, ingresa a: https://www.youtube.com/watch?v=Uk-0bNdKzR0
[9] ¿Quién eres? Mensaje para todas las mujeres, es un vídeo dirigido a nosotras quienes somos amadas por el Señor. (https://www.facebook.com/photo.php?v=10151843191243717)

viernes, 23 de agosto de 2013

Amor Puro por Jason Evert

Si un amor genuino se te ha escapado hasta ahora, o si crees que has encontrado a la persona perfecta y quieres que te resulte bien, o si los reproches y la confusión te han hecho pensar que tal vez no existe el amor con el cual has soñado, las siguientes páginas han sido escritas para ti.
Si eres como yo, te han dicho que el sexo es malo. Pero cuando preguntas por qué, escuchas algo como, "simplemente es malo, así que no lo hagas", o "¡Te vas a contagiar con una enfermedad o vas a terminar embarazada!" Aunque estoy seguro de que sabes que el sexo tiene sus consecuencias —y pueden ser lamentables si es que ocurren—, estas razones no siempre son convincentes ni suficientes.
Nuestra generación ha sido enseñada cómo evitar las enfermedades venéreas, los medios de comunicación enseñan 'cómo seducir en 15 minutos' o 'aumentar la frontera de tu placer', pero lo que en verdad queremos saber es cómo encontrar y gozar un amor auténtico, cómo fortalecer, y mantener una relación de amor verdadero, un amor que crece, hace feliz y llena. Se supone que el sexo es un gran regalo, y uno se cansa de escuchar sobre las enfermedades y la cantidad de embarazos no deseados. Si estás listo para otra perspectiva, si quieres que el regalo del sexo y lo que significa sea tan grande como fue la intención, continúa leyendo. Yo me reúno con algo así como 15,000 jóvenes de colegio y universidad todos los meses... le he dedicado mi vida a este 'asunto' y lo que sigue son algunas de las mejores preguntas que he oído. Buscando las mejores respuestas, descubrí que la gran clave que abre el misterio de la sexualidad es la reverencia, la pureza de corazón. A medida que vamos perdiendo la reverencia hacia el sexo y lo que significa, nos vamos haciendo ciegos e insensibles a una realidad capaz de deslumbrar y dejar al mundo sin respiración de lo maravillosa que es.
Cristo lo dijo: 'Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios' (Mat. 5:8). Alcanzando la pureza de corazón, un hombre realmente se hace capaz de ver la imagen de Dios en una mujer, y una mujer realmente llega a ver la imagen de Dios en un hombre. Así redescubrimos cómo amarnos: como Dios nos ama. Acepta el desafío... Si tengo el coraje y la valentía de oír a Cristo (más que a mi imaginación o justificaciones convenientes), ¿me pedirá que le dé algo que en realidad no quiero darle? Si no aceptamos el desafío de mirar con honestidad dentro de nuestro corazón, si vivimos como si en nosotros no hubiese nada necesario de arreglar, nos estamos engañando. Si realmente quieres encontrar el amor y ser libre, oye la buena noticia: la verdad te hará libre.
Ha llegado nuestro turno para una nueva revolución sexual. El plan de Dios para el amor es TODO lo que nuestro corazón anhela y parece no terminar de encontrar. Para recibirlo, debemos aprender a darlo. Aquellos que lideren a nuestra generación en el camino hacia esa victoria, serán aquellos que hayan conquistado su pasión egoísta y autocompasiva, entregándose por entero a Cristo. Acepta el desafío con el entusiasmo, el coraje y la fuerza que nos da nuestra juventud.
Es mi oración que todos los que lean este librito encuentren guía donde haya desorientación, estímulo donde haya desesperanza, luces para sanar donde haya heridas y el inmenso gozo y paz que provienen de ofrecerle a Dios todo lo que somos, todo lo que tenemos y todo lo que hacemos.

¿Cómo encuentro el amor?
Todos quieren amor. Todos añoran el entregarse a otra persona y ser amado por ella. Fuimos diseñados para el amor, y esa necesidad dentro de nosotros es tan profunda que muchos prefieren arriesgar el embarazo o enfermedades venéreas que vivir sin amor. Puede que estemos dispuestos a asumir ese riesgo porque el mundo nos dice que el sexo es igual al amor. Luego vemos relaciones en las cuales el sexo fuera de lugar o de tiempo destruyó el amor y nos preguntamos qué pasó... La única solución capaz de romper este dolor, este vacío y confusión es la virtud conocida como la castidad.

¿Qué es la castidad?
La castidad es una virtud (como la valentía o la honestidad) que se aplica a la sexualidad de una persona. Quiere decir que tomas todos tus deseos sexuales y los ordenas de acuerdo a las necesidades del amor verdadero. Por ejemplo, cuando amas a una persona, haces cualquier sacrifico por ella y haces lo que sea necesario para no dañarla. La castidad quiere decir que tomas esta decisión de amor y la aplicas al sexo.
Algunos piensan que castidad simplemente quiere decir "sin sexo." Pero eso es la abstinencia: enfocarse en lo que no puedes hacer o tener. La castidad es lo que sí puedes hacer y tener ahora mismo si lo quieres: una forma de vida que te da libertad, respeto, paz, alegría y hasta romance, sin reproches, sin temores ni angustias. La castidad libera a las parejas de la actitud egoísta de usarse uno al otro como objetos, dejándolos libres para tener y gozar de un amor verdadero. Vivir la virtud de la castidad, de forma positiva, va purificando tu corazón en todos los ámbitos, fortalece tu voluntad y tu relación íntima con el Señor.
Tanto para los casados como para los solteros la castidad significa reverencia por el don del sexo y nos capacita para dar y recibir amor de verdad.

Más en: http://unamujerunavoz.org/wp-content/uploads/2013/06/Amor-puro-Jason-Evert.pdf

domingo, 18 de agosto de 2013

El horizonte del Principito y mío


¿Qué se contempla cuando se ve al horizonte? Podría comenzar con mencionar el cielo y la línea que lo separa de la tierra o el mar. En las alturas se aprecian cúmulos nubosos que navegan entre brillantes estrellas y el sol, la más grande de todas ellas que se nos muestra al amanecer luego de una vuelta de nuestro planeta a su alrededor. Debajo del delgado límite que traza el horizonte, la superficie se exhibe llena de árboles, flores, suelo o agua. Pero este paisaje no solo se aprecia con los ojos como típicamente podemos proceder; sino que al ser visto con el corazón nos manifiesta también un sueño, una misión, una aspiración más grande. Este es el horizonte al que quiero llegar.


El Principito, nos cuenta Saint-Exupéry, disfruta mucho de las puestas de sol: atardeceres que ve hacia lo lejos en su horizonte. La magnífica imagen del sol guardándose entre las aguas o los campos provoca sentimientos de calma y quietud, llevando al observador a dejarse transportar por el camino que sigue el astro. En el momento en el que se ve tal curso, el pensamiento se llena de curiosidad, reflexión e imaginación que nos sirven para ver más claro y vamos emprendiendo un camino de ideas.

Pero confieso, no creo que nuestro pequeño amigo haya tenido que pasar por tan largo viaje para que le encanten las puestas de sol. A mi parecer, a él solo le bastaba sentir la suavidad y frescura de sentarse a contemplar un atardecer. Esto es porque ha seguido y sigue el consejo de su buen amigo zorro: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos. Y entonces, ¿con qué se encuentra el Principito al ver una puesta de sol? y ¿por qué cuando está verdaderamente triste le gusta mucho hacerlo? Se encuentra con la belleza que lo envuelve en gozo al tocarle el corazón. ¿No es acaso eso reparador? Sí y por ello lo consuela de su tristeza.

Al igual que nuestro muchachito, a mí también me parecen encantadoras las puestas de sol. En especial, la imagen del horizonte. Cuando viajé a Medellín - Colombia tuve la oportunidad de conocer el Museo de Arte de Antioquia que por esas fechas mostraba al público la más popular obra de Francisco Antonio Cano llamada Horizontes. Al verla, me sentí cautivada por completo. Después de muchas interpretaciones elaboradas, un intento por equilibrar mi subjetividad con los planes del autor y consulta de algunos artículos, esa pintura me sigue sorprendiendo. El horizonte que señala el hombre, padre, esposo, campesino, ciudadano no termina de ser pintado dentro de las dimensiones del lienzo.


Sin embargo, la obra no pierde su sustancialidad a pesar que horizonte como tal no se mira. Al contrario, gana un significado que permanece a todo tiempo e historia. Podría ser el deseo de un cambio que mejore la vida, el progreso, seguir nuestra vocación, el ideal más noble. Un horizonte que logrará ser completado por el espectador porque se trata de su propio amanecer o atardecer. Y así en esta tarea que nos encomienda Cano está presente que, de manera literal y metafórica, lo esencia es invisible a los ojos.

En mi horizonte, permítanme compartirles, está el motor de todos mis esfuerzos: el amor. Puede sonar demasiado romántico para algunos y otros que no sepan de tan dulce valor puedan llamarme ingenua. Sin embargo, es un amor traducido en la búsqueda de bien para los que quiero y todos al mismo tiempo. Déjenme contarles también, que esto ya lo tenía en mi corazón; pero últimamente lo había ocultado dejándolo cubrir con otros propósitos más inmediatos que no eran realmente mis sueños. Ando posponiendo una cosa tras otra y además con el miedo había desordenado mis prioridades, esta ya estaba en una estrella casi tan lejana como el asteroide B612 de la tierra.

Pero solo a través de una pregunta pude, hace poco, volver a reaccionar y (re)encaminarme al horizonte que tanto deseo.
- Brenda, ¿qué hay detrás de ti?, ¿qué es lo que se esconde y te mueve a seguir ahora? – mencionó un amigo.
(3 segundos)
- Ayudar. Quiero servir a los demás, a los que están cerca de mí, a mi país y amar. Sé que quizá no me creas, porque no se acostumbra a pensar a sí. Pero si de algo estoy muy segura es que quiero seguir a Dios y hacer lo que Él quiera.

Luego de recordar lo que me motiva a vivir y querer ser mejor, me convenzo que lo que nos hace reales es invisible. Esa esencia dentro de cada uno de nuestros corazones, esa magia sorprendente que no es necesaria captarla con los ojos, esa luz que impulsa nuestras aspiraciones nos define. Ellas nos conducirán al Horizonte.
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-    Les recomiendo leer El Principito y llenarse de la luz de este curioso amiguito. (Le Petit Prince. Saint-Exupéry, Antoine. 1943. En: http://www.agirregabiria.net/g/sylvainaitor/principito.pdf)

-    Notas al Principito (Partes del 1 al 4) es un interesante texto que redacta Marcelo Eckhardt. 2012. En él, el autor nos cuenta su búsqueda de lo esencial inspirado en nuestro pequeño príncipe. (Parte 2: http://www.teladerayon.com/Articulos/Articulo.aspx?id=41996)


-    Lucrecia Piedrahita escribe “Horizontes, la obra de Francisco Antonio Cano” que le solicitó el BID por el inicio de la muestra Arte y Desarrollo. 2010. (En: http://www.ecbloguer.com/letrasanonimas/?p=5740)